LA ESCASEZ DE AGUA POTABLE EN LAS CASAS OBLIGARÁ A USARLA RECICLADA

El Canal de Isabel II estudia proponer una modificación de la normativa para que los desarrollos urbanísticos de nueva construcción añadan a la entrada de agua potable otra de agua tratada y no consumible. La empresa pública busca así vías para combatir una ecuación dramática: la población de la comunidad aumenta año a año, mientras que la recogida de agua ha caído un 20% en las últimas tres décadas, según detalló su vicepresidente ejecutivo, Rafael Prieto Martín, en la Asamblea. Los ecologistas también apoyan multiplicar el uso del agua regenerada, que se emplea sobre todo para regar zonas verdes

Madrid se enfrenta a una tormenta perfecta: aumento de población, con entre 50.000 y 60.000 nuevos habitantes cada año; incremento consecuente del consumo de agua; y una reducción de las precipitaciones que probablemente se verá agudizada por el cambio climático, afectando al nivel de reservas.

“La Comunidad de Madrid se enmarca en una situación geográfica caracterizada históricamente por la escasez y limitación de sus recursos hídricos”, arranca el documento que recoge la estrategia 2018-2030 del Canal de Isabel II. “Ante los retos de estrés hídrico que se pueden presentar como consecuencia del cambio climático, es necesario anticiparse para que, aun con regímenes de precipitación diferentes a los conocidos hasta ahora y un aumento moderado de la población, se pueda mantener o mejorar el nivel de garantía actual”, añade. “En el horizonte temporal del Plan Estratégico, la Comunidad de Madrid podría alcanzar una población de 8 a 8,5 millones de habitantes, y una mayor presión de la población estacional”.

Para asegurar el abastecimiento, garantizando el consumo, el Canal propone, entre otras medidas, “extender y fomentar el consumo de agua regenerada (…) para evitar el uso de agua potable”.

¿Qué es eso? Son aguas residuales depuradas que se suelen usar para regar zonas verdes: en 2017, 22 municipios de la región emplearon 16 hectómetros cúbicos para riegos, lo que supera la capacidad del embalse de Navacerrada (11 hectómetros cúbicos). Ahora se plantea la posibilidad de que esa agua también llegue a los nuevos desarrollos urbanísticos, para riego, baldeo de las calles y usos industriales; a los campos; y quizás, en un futuro, a las casas particulares. Así, en Villanueva de la Cañada ya se trabaja en un proyecto de riego de jardines privados.

“No voy a repetirles que vivimos en un secarral, porque yo creo que esa frase me la han oído muchas veces”, dijo Prieto Martín a finales de noviembre, durante una comparecencia ante la comisión de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad. “(…) También venimos constatando que la ventaja de ser una empresa con cierta historia es que, en nuestros modelos de 102 o 105 años de recogida de precipitaciones, en los últimos 30 años nuestras recogidas de agua han caído un 20%”, siguió. “Yo no voy a entrar en si el cambio climático existe o no existe; los datos son los datos, hablan por sí solos”, continuó. “Evidentemente, hay efectos que se están produciendo en cuanto a nuestra capacidad de abastecimiento, a nuestra capacidad de recogida”, advirtió. Y avanzó: “Estamos viendo la posibilidad de hacer modificaciones en el Código General de Edificación para que los nuevos desarrollos urbanísticos incluyan lo que llamamos el doble tubo, porque, evidentemente, tenemos un potencial de agua regenerada y podemos derivar aproximadamente unos 25 hectómetros cúbicos en agua regenerada que quitaríamos del consumo potable. Calculen ustedes a 190 litros por persona y día, que es el objetivo que buscamos de consumo, a cuántos habitantes daría para beber”.

Apoyo ecologista

Reducir el consumo de agua potable en 25 hectómetros cúbicos, sustituyéndolos por agua regenerada, equivaldría a ahorrar lo que necesita una ciudad de 250.000 habitantes cada año (como Granada o A Coruña, por ejemplo).

“El agua regenerada se convertirá en los próximos años en la fuente de suministro principal para múltiples usos, y aliviará la presión sobre los recursos naturales”, recalca el documento estratégico del Canal.

“Es muy buena idea”, dice Santiago Martín-Barajas, portavoz de Ecologistas en Acción. “Esas medidas hay que tomarlas muy en serio porque vendrían muy bien a una ciudad como Madrid. Porque ahora no hay ningún problema serio, pero lo cierto es que lo puede haber en un futuro. Hay que ahorrar por lo que pueda venir, y esto es pensar en el futuro. Todo suma”.