El Ebro, esa enorme lengua de agua dulce que desciende imparable desde su nacimiento —en los montes cántabros rodeados de fresnos y chopos, más concretamente en la Fuentona de Fontibre—, riega y alimenta con sus nutrientes las tierras que encuentra a su paso hacia la desembocadura, en el mar Mediterráneo.

Este gran río está considerado por su volumen como el más caudaloso de nuestro país, con un caudal medio de 600 metros cúbicos por segundo, únicamente superado por el río Duero, que nace en España pero muere en Oporto, en tierras portuguesas.

El río Ebro tiene una longitud total de 930 kilómetros y su cuenca la más larga del país, atraviesa las comunidades autónomas de Cantabria, Castilla y León, La Rioja, el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña. Su nombre está estrechamente vinculado al de nuestra península, ya que ambos proceden de la antigua palabra griega iber, cuyo significado es “ribera” o “margen del río”. Esto se debe a que sobre el año 575 a. C. antiguos colonos procedentes del país heleno se establecieron en nuestra península fundando varios puntos de comercio con el mar Mediterráneo.

A través del curso de la historia, el río Ebro ha protagonizado importantes crecidas debido en especial a las fuertes lluvias acumuladas, sobre todo en la estación fría, que se desarrolla entre los meses de octubre a marzo, pero pudiéndose prolongar hasta finales del mes de mayo. En 1907, concretamente el día 23 de octubre, el río Ebro protagonizó una crecida que llegó a contabilizar 23.484 metros cúbicos por segundo y alcanzó una altura de 9.95 metros de altura, superados únicamente en 1787 con el que se conoce como su récord histórico contabilizado, que alcanzó los 10,05 metros. En la actualidad, estos caudales son prácticamente imposibles gracias, en gran parte, a las presas y embalses que este río encuentra a su paso hacia el Mediterráneo, los cuales regularizan sus crecidas evitando peligrosas inundaciones para algunos de los núcleos urbanos que el Ebro atraviesa.

El Ebro, el río más caudaloso de España, desemboca en la provincia de Tarragona en el parque natural del Delta del Ebro, una de las zonas húmedas más importantes del continente europeo, lo cual la convierte en un lugar único y singular de gran importancia tanto para la fauna como para la flora del entorno, pues con sus más de 320 kilómetros cuadrados es el mayor hábitat acuático de toda Cataluña.

El agua es el mayor bien para el ser humano, pues es fuente de vida: ríos, lagos, mares… nos nutren, tanto a nosotros como a nuestros hábitats. Por eso es tan importante consumir un agua adecuada tanto en nuestros hogares como en otros entornos. Una de las mejores maneras de lograr un agua de la mayor calidad es sin duda emplear sistemas de filtrado, como los de ósmosis, los más respetuosos con nuestro medio ambiente.