EL AGUA DESALINIZADA

Debido a las necesidades de cubrir el abastecimiento de agua tanto para el uso humano, como para el industrial o el riego de cultivos agrícolas en ciertas regiones, especialmente aquellas que están rodeadas de mar, como pueden ser especialmente las islas o archipiélagos, y gracias también al avance de las tecnologías, las plantas desalinizadoras forman hoy en día un recurso indispensable para el suministro de agua potable en muchas localidades, tanto de nuestro país como de muchos otros.

España fue el primer lugar de toda Europa en donde se puso en marcha este tipo de plantas capaces de eliminar la sal del agua del mar, concretamente la primera desaladora fue construida en la isla de Lanzarote, en el archipiélago de las Canarias, en 1965, mediante el procedimiento de la tecnología de evaporación.
Debido al alto número de sales minerales que se hallan disueltas en el agua marina, esta se vuelve excesivamente salobre y por lo tanto no es apta para el consumo humano, incluso puede llegar a provocar la muerte en el caso de ser ingerida en grandes cantidades. A causa del cambio climático y el avance de la desertización en ciertas regiones, obtener la desalinización del agua del mar es una de las soluciones más estudiadas y respaldadas para acabar con la escasez de agua en aquellos lugares en donde las precipitaciones son escasas y los recursos hídricos casi inexistentes.

Los principales inconvenientes que presentan las plantas desalinizadoras son el elevado coste que debido al alto consumo energético que estas plantas necesitan para poder transportar el agua del mar hasta sus instalaciones. A mayor distancia mayor consumo eléctrico por parte de las bombas de alimentación. Debido a ello, hasta hace recientemente poco tiempo, las desaladoras solamente se habían utilizado en casos de necesidad extrema, pero en la actualidad la producción se eleva a más de 24 millones de metros cúbicos diarios de este tipo de agua en todo el planeta, lo que supone que dicho abastecimiento cubre las necesidades de más de 100 millones de personas.

El agua desalinizada una vez ha sido obtenida por distintos procesos como pueden ser: la destilación, la congelación, la evaporación, la osmosis inversa o la formación de hidratos, se almacena en depósitos en los que el agua, ya potable, se reparte mediante la utilización de bombas de caudal variable por la red de distribución de cada localidad con el fin de cubrir las necesidades de la población.

En efecto, uno de estos sistemas es también uno de los mejores y más respetuosos con el medio ambiente para conseguir en hogares y locales públicos un agua de la máxima calidad: estamos hablando de la ósmosis inversa, un sistema de filtrado del agua que cada vez está ganando más usuarios por los excelentes resultados que proporciona.

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